13 noviembre 2020

Nuestro futuro no sabe de roles.

A todos nos interesa que, de alguna manera, la sexualidad pueda ser un tema de conversación en el que podamos aprender. Nuestros  hijos deberían poder ir al instituto en falda si les apetece, porque eso no tendrá nada que ver ni con su orientación sexual ni con lo que pudieran tener entre las piernas. Creo que ese es el principio de muchos males y problemas que se suceden uno detrás de otro. Si crees que por llevar falda ya se consigue ser mujer, es que vendes muy barata la prenda.

En todo esto de la sensibilidad, de la educación, de lo que transmitimos a nuestros hijos hay mucho que podemos aportar cada uno. Basta con que nos paremos a pensar en la sociedad que queremos tener para que intentemos ir en la dirección apropiada. Un camino en el que podamos participar  desde todos los frentes. Sumando. Aportando. Para que dentro de unos años podamos sentirnos orgullosos de quienes somos, que somos y la sociedad que construimos para que quepamos con toda nuestra diversidad. 

Será poco lo que podamos aportar cada uno. Pero cada una de nuestras aportaciones servirán para ir cambiando los conceptos y, en definitiva, la sociedad. UN chaval en falda no puede llamar tanto la atención como para que un profesor recrimine su actitud. Menos mal, que cuando esto ocurre, el resto de compañeros  se presenta, en grupo, todos, en falda. 

Reventaremos los estereotipos, tardemos lo que tardemos. Nuestro futuro no sabe de roles. 

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