4 noviembre 2020

Infidelidad no es delito.

Hay quien considera una ofensa que la persona con la que han elegido compartir su vida tenga sexo con otras personas. Gestionar la fidelidad es, quizá, el tema más complicado de cualquier relación. Ya sea larga o corta. Hay personas que cuando se enteran de que les han puesto los cuernos, montan el melodrama. Usan el argumento de los cuernos para vengarse por el mazazo a su seguridad y autoestima. Los celos, perdónenme, solo son eso. Una hostia con la mano abierta porque te van a comparar y lo mismo sales perdiendo.  

Entiendo que la infidelidad duela, que reverbere, que queme… Pero no ataque. Y aconsejo no montar mucho melodrama. El adulterio no es delito desde 1978. No se puede usar como arma.  Y a las únicas que encarcelaban era a nosotras. Sin embargo, una jueza ha condenado a un hombre a pagar a su ex esposa 3000 € por haber tenido relaciones sexuales antes, durante y después de su matrimonio con otras personas. Como se acostaba con hombres, a la cornuda le pareció un deshonor. Y la jueza le dio la razón. 

Ni el tema de los cuernos es delito ni es pecado ni es deshonra. Es infidelidad. No más. Que se acuesten con personas del mismo sexo, irrelevante. Y forma parte de su intimidad. Y eso sí que se cuida y protege. Con las uñas y con lo dientes. 

Prueben…

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