5 octubre 2020

Compromiso gubernamental

La escuela supone el inicio de toda nuestra vida. Donde empezamos a relacionarnos, donde aprendemos lo necesario para formarnos como personas. Donde encontramos los primeros amores, lo primeros retos, la primera oportunidad de convertirnos en ciudadanos de ley, de esos que son buena gente y suman, en vez de restar a mordiscos todo con lo que no se está de acuerdo. La escuela es el germen de todo cuanto podamos ser. Alimentarnos, cuidarnos y, también espabilarnos para que sepamos cómo manejarnos cuando las cosas se tuerzan. El paso por este período es imposible de olvidar. Todos recordamos nuestros episodios escolares. 

En España, todavía no es obligatorio enseñar a los menores a respetar a los que somos diferentes. Y hablo de diferencias sexuales. NO ser heterosexual es una. Enamorarte de las compañeras de clase, cuando eres mujer, puede ser muy dramático cuando el resto de tus compañeras no saben que amar no entiende de sexos. No haber nacido con el órganos sexual con el que te identificas tú es otra. Y en ambos casos, la respuesta cuando se sabe que en el alumnado no hay homogeneidad, se salda con acoso escolar. 

Para evitarlo, Reino Unido multará a aquellas escuelas que no enseñen a su alumnado diversidad sexual. Al margen de lo que opinen los padres, capaces a veces de, por ignorancia, hacer pasar a sus vástagos por un suplicio. Que un gobierno se preocupe así de sus ciudadanos es admirable. La pena, es que esta medida no sea universal. 

El espanto es que haya gobiernos que ignoren esta necesidad. .

Fotografía: Julián Jaén @elpatillas68

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