30 julio 2020

Las cosas que nos pasan

Las cosas que nos pasan, ¿eh? ¡Y nos los queríamos perder! Una detrás de otra y sin darnos cuenta de que arrasaban. Nos planteamos el 2020 como si fuera a ser el año de nuestra vida. Apostamos por el éxito, porque del fracaso estamos escarmentados. Quisimos todo y nos quedamos a medias. Y, esta vez, ninguno tuvo la culpa. Sucedió porque los idús de marzo este año sí que fueron unos malnacidos y más que llegar a nuestra vida hicieron lo posible por destrozarla.

Desde pequeña he pensado que el año nuevo debería empezar en septiembre. El colegio marcó toda mi adolescencia, haciéndome crecer conforme superaba los ciclos formativos. Así que, ahora, que el 2020 se me jodió antes de que acabara el primer trimestre, seguro que todo lo bueno será lo nuevo que nos llegue en septiembre.

Empezaré con más ganas. Habré descansado del horror que ha supuesto la incertidumbre .Pasaré el verano colocando mi nueva vida, abriendo nuevos caminos que me lleven donde necesito. Resurgiré de mis cenizas después del incendio que ha supuesto perderlo todo y empezar de cero. Reinventarse o morir.

Acompáñenme este verano a repasar los mejores momentos de este curso. Maleen todo lo que las autoridades sanitarias les permiten. Descansen y sean malos en la misma desbordante proporción. Que ya verán como cuando volvamos tenemos aún más ganas de hacer todo aquello que no nos dejaron.

El verano sirve para darnos cuenta de que nosotros no somos ni seremos de los que se dejan una sola cuenta pendiente.

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