5 junio 2020

¡Actúen!

Esto del confinamiento, también, ha traído sus grandes miserias. 4.000 millones de personas han sido o están siendo obligadas a permanecer encerradas. Y muchas veces, en ese encierro, están sus acosadores e incluso verdugos. Esto es una realidad en el colectivo LGTBI. Hijos de padres homófobos, por ejemplo. O como las mujeres trans, en el que un 70 % ha tenido o tiene relación con la prostitución, y ahora no tienen ingresos, siguen a merced de las tratas de blancas, y no pueden incorporarse a ninguna de nuestras vidas.

La ultraderecha campa a sus anchas por los medios de comunicación donde, a veces, ni se les rebate. Y en las redes, poco más se puede hacer más allá de denunciar al odiador y bloquearlo.

LO ehmos dicho muchas veces pero cada vez está más claro que es necesario: necesitamos leyes. Esas que se han prometido pero aún no existen. Los gobiernos tienen un compromiso con la responsabilidad y los derechos humanos. Y la homofobia mata. Los que se creen impunes están desatados.

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