22 mayo 2020

Obligación política contra la transfobia

A mí, así de entrada, me sale siempre ser bastante intolerante con los que supeditan el derecho a ser. Con todas esas supuestas feministas que, enarbolando los genitales, exigen que para ser mujer tengamos que tener vulva. Así, de sopetón, se quitan de encima a las mujeres trans y a las intersexuales. Porque hace falta tener entre las piernas el indómito carnét femenino que expiden ellas. Me cansa un poco el argumento de las blancas, cis, casi todas bastante más pijas de lo que gustan de aparentar, que desde diversas plateas obligan a una mujer trans a tener que transicionar. A que sea una mujer “de verdad”, eso dicen. 

Las políticas de la izquierda llevan años demostrando tibieza por el tema de la ley trans, anunciada por la ministra Irene Montero y que provocó la expulsión del Partido Feminista de España de Izquierda Unida. Las personas trans necesitan que se les tenga en cuenta en esa amalgama identitaria que supone la sociedad. Necesitan que en los colegios se cuente que con lo que nazcas entre las piernas no tiene determina lo que eres. Y los vecinos del quinto deben saber que si agreden por no ser como ellos quieren, serán denunciados, juzgados y condenados. 

Debemos votar a políticos que quieran sumar, no restar. Y estos están obligados a responder ante todos. Esa ley es tan necesaria como lo fue la del matrimonio igualitario. Quizás la presión política no pueda ser tanta, puesto que a las personas trans se las escucha mucho menos en el parlamento. Pero… ¿y si la presión la hacemos entre todes? 

Fotografía: Julián Jaén

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