27 marzo 2020

Haz que me corra antes de ir a cenar

La primera vez que me corrí con un móvil en la mano, al otro lado estaba quien menos me podía esperar. Entendí a la primera que lo de usar un teléfono para mis líos supone, siempre, cierto riesgo. Pero también me dio libertad. No es el bar en el que siempre me pillan. Ni el descansillo de la escalera donde me escuchan hablar.

A partir de aquí, todo fue más sencillo.

Ahora, encerraditos en casa, rodeados, buscamos el hueco para tantear. Usamos la hecatombe como excusa y mandamos señales a las personas oportunas. Ex novios, amigos, conocidos, amantes, pretendientes, compañeros de profesión, vecinos, ¿quién sabe? Lo mismo tú has llamado a algún enemigo…

En realidad, aspiramos a triunfar. En todas las películas de desastres siempre hay una escena en la que recrearse.

Coge mi llamada, responde al mensaje, mándame un whatsapp. Dime todo lo que me harías, si pudiéramos; haz que me corra antes de ir a cenar.

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