21 febrero 2020

A ver si, con suerte, nos ponen el pin parental a todos

Jamás he entendido esa costumbre de desearle a un homófobo un hijo homosexual. Condenar a ese niño a ese suplicio. No. Eso jamás. A una persona homófoba solo le deseo que le quiten algún derecho al que no pueda renunciar. Así entenderá lo que promulga. 

El caso es que esa gentuza existe. Y, en algunas comunidades, como Murcia, llegaron al gobierno e impusieron el pin parental. Padres que se niegan a que sus hijos sepan que no todos somos heterosexuales. Madres haciendo bromas porque un profesor tiene mucha pluma “y va a marear a los niños, con tantos aspavientos”. 

Imaginen ser hijos de alquien así. 

El ministerio de educación y formación profesional ha metido mano a esta demencia, vía tribunales. Madrid y Andalucía andan en las mismas. Es cuestión de semanas que, después de la murciana, la ultraderecha de los reinos de taifas exijan su tajada. 

Me alegra mucho que el gobierno reaccione así. Pero me gustaría recordarle que, por ley, en la comunidad de Madrid deberían enseñar en los colegios sexoafectividad y no sucede. Se aprobó en el año 2016. Cuatro años más tarde, en los colegios públicos no es norma educar así. 

Imagino, que es más fácil hacer como que no te das cuenta, pero son cuatro años de ley incumplida. A ver, si con suerte, nos ponen el pin parental a todos y eso trae, de verdad, educación sexual en los colegios, ya que por ley es imposible.

Fotografía: Julián Jaén

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