14 febrero 2020

Estoy hasta las tetas de ti

Tenía que pasarme a mí. A quién si no. Si alguien debe vivir en sus carnes lo que es la abstinencia sexual es quien tanto promulga por que demos rienda suelta a nuestras ganas. 

Si el Patillas tenía que tener algún elemento de distorsión debíamos sufrirlo donde más duele. Efectivamente, en la punta de lo que imaginan… 

Dos operaciones de fimosis en once años. Con sus correspondientes puntos y sus limitaciones. 

El señor no se puede empalmar. He pasado de que me metan mano por el pasillo de mi casa a que me eviten. Y, a veces, hasta me gruñen como me cruce… Las curas se hacen en la intimidad y sin presencia de testigos. Y en la cama, el que no podía dormirse sin tocarme el culo, ahora se acuesta una hora antes. Con suerte, cuando yo llegue, está en el más allá. 

Imaginen que tienen diecisiete puntos rodeándole el capullo. Y que, para pasar el postoperatorio vivieran con “la del sexo”. Entiendo que no creer en Dios trae estas consecuencias, que vivamos en nuestras carnes el suplicio del martirio. 

Martirio físico y martirio sexual. 

No descarten que, ya puestos, me erija en Santa Águeda. No podré cumplir lo de virgen, pero sí podré decir con conocimiento de causa que estoy hasta las tetas de ti.  

Fotografía: Julián Jaén

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