31 enero 2020

Lo que no se puede olvidar en un obituario

No sé ustedes, pero yo a veces pienso en mi propio obituario. En quién lo escribirá y qué señalará de mí para resumir quién he sido. En realidad, le he pedido a dos personas que lo escriban. Una amiga, que sabe más de lo que parece y un amigo que me conoce como ninguno. Me he garantizado que ambos dirán la verdad. Algo que, no sé por qué, a veces parece que no se estila en los obituarios.

Les hablo de los obituarios porque esta semana he leído muchos. Se ha muerto una gran estrella del baloncesto. De la que, por respeto, hasta una importante marca de ropa deportiva ha decidido retirar todos sus productos para no lucrarse con su venta.

El muerto al que me refiero es Kobe Bryant. Estoy segura de que, para muchos de los que me escuchan, ese hombre era algo más que un simple jugador de baloncesto. Los ídolos están para adorarlos y no seré yo quien cuestione ídolos ajenos.

Pero sí me gustaría que todos los que amaban a este hombre supieran, también, que Kobe Bryant fue acusado de violación por una mujer de 19 años. La joven reconoció haber accedido a entrar en su cuarto, pero relató cómo él la forzó para tener sexo. Él, primero lo negó, pero el ADN lo señaló. Una indemnización millonaria, el perdón de su santa esposa y una carrera deportiva espectacular hicieron que el episodio, literalmente, se olvidara. Tanto como para que no hayamos escuchado esta historia en los obituarios. Tanto como para que la mayoría de la prensa lo haya callado.

Y esto sí que da miedo.

Fotografía: Julián Jaén

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