24 enero 2020

El verdadero juego sexual

Normalmente es alguien a quien quieren en la familia. Siempre es así. Toda una fiesta cada vez que entra por la puerta. «Da gusto que haya venido el tío, Marina. ¿Mira qué contento está de verte!»

Marina se muerde el labio y aparta la mirada. Su tío. El hermano de su madre. Y seguro que quiere volver a jugar a lo mismo. Empieza haciéndole cosquillas, a solas en su cuarto, muchas cosquillas hasta que ella no puede más de la risa. Y entonces con un dedo, con un solo dedo, se lo acerca a la tripa. Marina se parte de risa. ¡No puede más! El dedo se queda por la tripa, se cuela en el ombligo y baja hasta la gomilla de la braga. Y entonces la sujeta fuerte contra la cama, mientras la mano de las cosquillas se cuela en su cueva.

«Abre más las piernas, nena. Ábrelas. Mira el gusanillo del Tito, dale besitos, Marina. Déjalo que entre en tu cueva».

Según datos de Save the Children, el 80% de los menores violados sufren los abusos de su entorno más cercano, incluyendo progenitores. 1 de cada 5 niños y 2 de cada 5 niñas. Piénsenlo cuando vayan a buscar a sus hijos al colegio y los vean salir corriendo cuando toque la campana.

Ojalá en el colegio les enseñaran educación sexual, aunque sus familias se opusieran ¿O creen que el tío de Marina querría que su sobrina supiera lo que significa que él le meta la polla en la boca?

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