17 enero 2020

Precioso, Limón

Yo conocí hace mucho tiempo a un señor que se levantó de la cena en la que estaba para acercarse a la mesa en la que estaba yo. Tenía un discurso magnífico. Dominaba el arte de la interpretación. Fue muy educado y estuvo brillante. Reconozco que dejó muy buen recuerdo, tanto como para que pudiera decirles hasta lo que estaba cenando cuando apareció. 

La semana pasada, debió de hacer como 18 años de aquella cena. En todo este tiempo nos habremos cruzado tres o cuatro veces, siempre colgados de brazos ajenos. Todas las veces que coincidimos, nos lo hemos pasado tan bien como para que nos tengamos ley. Así que el viernes pasado en cuanto parimos esto del sexo con todos dentro, se lo mandé por WhatsApp. Ya que no podemos cruzarnos por los pasillos, por lo menos que sepas que respiro. El caballero recogió el guante y se encerró en su agujero a ponerle música a lo que se acordaba de mí. Sabiendo que yo le pondría letra, porque, como él, soy de encerrarme a hacer todas esas cosas que se me dan bien. Y el sexo es una de ellas.

Javier Limón me mandó esta canción con un mensaje en el que decía que a su música le faltaba que la completara un solo de otro instrumento. Sé que mi voz no puede ser la pauta que marque todo su ritmo. Pero no saben lo halagada que me siento de que aquella cena sea ahora la música para uno de mis delirios. 

La de cosas que pasan en este podcast. 

Y eso que acabamos de empezar. 

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Chio
Guest
Chio

Gracias, estoy encantada de escuchar voces como la tuya y las de las mujeres a las que entrevistas..por fin oigo un idioma claro y liberador en torno a la sexualidad de las mujeres, a nuestras sexualidades, fuera de lo normativo!!! Como agüita de mayo llega a mi vida en estos momentos! GRACIAS !!!

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